No Abras Nunca esa Puerta, de Carlos Hugo Christensen (Sección: Cine Argentino Siempre), por Macarena Fernandez. Puntaje: 7.
Carlos Hugo Christensen adapta dos cuentos, Alguien al Teléfono y El Pájaro Cantor vuelve al Hogar, de Cornell Woolrich en este film de comienzos de los ’50. El primer tramo de la adaptación narra la desesperación de un hermano por desenmarañar un quilombo en el cual se encuentra su hermana, mientras que el segundo se encargará de contarnos la búsqueda de refugio de un criminal en la casa de su madre. Christensen con No Abras Nunca esa Puerta se mete de lleno en el género policial, algo que siempre fue difícil de llevar adelante en buena forma en el Cine Nacional. Su sólida narración, su paseo por distintos géneros, donde quizás el melodrama del final resulta lo más contrastante por el paso del tiempo, y su oscuro final son sin dudas lo más destacado de esta obra.
Barking Dogs Never Bite, de Bong Joon-ho (Sección: Bong Joon-ho) por Ulises Picoli. Puntaje: 7.
La ópera prima del gran Bong Joon-ho (Presidente del Jurado del Festival) es una delirante comedia que expone todo el talento del director, algo que confirmaría en sus siguientes films. Barking Dogs Never Bite arranca en un monobloc. Un hombre molesto por el ladrido de un perro lo secuestra, y tras varios intentos de matarlo, lo esconde en un ropero. Cuando se da cuenta de su error (el perro ladrador era otro) ya es muy tarde, un conserje lo utiliza para su cena. El gran Bong, como en el resto de su filmografía, utiliza el género cinematográfico (en este caso la comedia, oscura, pero comedia al fin) para hablar acerca de su sociedad. El tema en Barking es el choque cultural de Corea del Sur, la tradición de que el perro es considerado un manjar (también presente en China), y su contraste con la visión occidental de que los canes son mascotas para cuidar (y gastar mucho dinero en ellos). A través de la comedia física y el humor negro más desatado, Bong se dedica a mostrar su país joven, vivo y cambiante. Si a eso sumamos la capacidad narrativa del director y sus ideas visuales, entendemos porque hoy es uno de los directores más sólidos e interesantes para seguir.
Adiós, Muñeca, de Dick Richards (Sección: Filmoteca en Vivo) por Ulises Picoli. Puntaje: 9.
La adaptación de la novela de Raymond Chandler de título homónimo, es una muestra de que para una buena historia no hace falta una mano maestra en su adaptación. El ignoto (no nos encontramos delante de ningún “autor” en este caso) Dick Richards entrega quizás la mejor adaptación de una novela negra de Chandler, y aún con todo mi amor por Bogart, el mejor Marlowe. Robert Mitchum (La Noche del Cazador, Retorno al Pasado, Cabo de Miedo) entrega una magistral interpretación del detective privado, a su áspera voz y carácter (impagable momento el de su golpe a la meretriz Amthor) le suma un aura de derrota y tristeza que hace más palpable ese oscuro mundo injusto en el que se mueve. La melancolía de la derrota (y los derrotados) se potencia por su rostro impasible. Su ética inquebrantable es lo único de valor en un mundo destruido. Filmada en el año 1975, el tratamiento visual no tiene nada que envidiarle al riguroso blanco y negro emblemático del género, se logra transmitir en sus colores gastados la decadencia de un mundo corrupto. Richards recorre el mundo de Chandler y sus vueltas de tuerca con simpleza, y con esos diálogos secos, cínicos y certeros, entrega un policial negro de los que lamentablemente, ya no se logran hacer.
















