Why Don’t You Play in Hell, de Sono Sion (Sección: Hora Cero) por Ulises Picoli. Puntaje: 10.
La película que hay que ver en el Festival de Mar del Plata 2013 tiene nombre: Why Don’t You Play Hell. El último film del japonés Sono Sion (Cold Fish, Himizu, Guilty of Romance) es un hermoso descontrol. El excesivo director entrega una obra donde confluye su amor por el cine y su amor por el exceso. El film comienza con un comercial de pasta dental con una pequeña japonesa bailando. Esa bizarreada made in japan es absolutamente justificada, porque estamos frente a un director que entiende la locura, y además, porque es fundamental para el desarrollo de la historia. Este comercial va a ser el leit motiv desde donde se justifica que dos bandas de yakuza se pongan a disposición de un delirante joven director para filmar un enfrentamiento (épicamente sangriento) final. ¿Como se puede justificar esto? Pregúntenle al genio de Sono Sion. Dibuja con esta película un film que podría abrazarse con cualquiera de su compatriota Takashi Miike, principalmente en el desenfreno de su últimos cuarenta minutos, una orgia de sangre, humor y cine. Nunca la muerte fue tan divertida. Este infierno desatado para algunos, resulta el paraíso para el cinéfilo.
L’Inconnu du Lac, de Alan Guiraudie (Sección: Autores) por Laura Dal Poggetto. Puntaje: 8.
Franck (el flaquísimo y alto Pierre Deladonchamps) frecuenta durante el caluroso verano francés un parador en el lago local que hace las veces de punto de levante para los hombres gay de la zona. Allí conoce a Henri (Patrick d’Assumçao) un hombre de mediana edad recientemente separado de su novia, que va allí por la tranquilidad y con el que se hacen amigos. También conoce a Michel (Christophe Paou), un bigotón bronceado que parece la versión francesa de Rocco Siffredi y con el que flirtea frente al reproche del novio de éste último. Conformada por viñetas que siguen siempre a Franck en sus encuentros furtivos (y explícitos) en los bosques, sus charlas con Henri y sus chapuzones bajo el sol sofocante que pega en los cuerpos colorados y desnudos de hombres jóvenes y viejos, flacos y gordos, en L’Inconnu du Lac los otros personajes entran y desaparecen de los planos sin que sepamos su origen ni destino, como el protagonista que a duras penas sabe quiénes realmente son más allá de sus nombres. Entre estas escenas se cuela (desde la mirada de Franck) el asesinato del novio de Michel a manos de éste y el film vira de un registro de la vida cotidiana en un balneario de levante a un policial, bajo el mismo tono realista y sin prejuicios con que el director y escritor Alan Giraudie filma el sexo entre sus personajes.
Franck es un romántico (que pide a sus partenaires sexuales del momento que lo besen cuando está por llegar al clímax) y no se pregunta a sí mismo por la linealidad con la que concibe a sus pulsiones eróticas y tanáticas al perseguir el cuerpo y el amor de Michel (el femme fatale con mostacho), pese a saberlo un asesino, y al cual se arroja alegremente, dispuesto a destruir su ego en su unión. Henri funcionará en este caso como su Ello, su protección y la autoconciencia que él no tiene. Pese a este planteo triangular muy de manual y que el film termine siendo otro producto cultural que asocia el romance gay a la tragedia, El desconocido del lago construye admirablemente el pasaje del bucolismo veraniego a la tensión de un noir a plena luz del sol, entre yuyos crecidos y con el lago del fondo.
Una Segunda Oportunidad, de Nicole Holofcener (Sección: Autores) por Laura Dal Poggetto. Puntaje: 6.
Comedia de problemas de primer mundo, Una Segunda Oportunidad se enfoca en la historia de Eva (Julia Louis-Dreyfus) una masajista divorciada desencantada con las perspectivas del romance, quien en una noche conoce a una potencial clienta y amiga, la poetisa Marianne (Catherine Keener) y a un prospecto amoroso en la misma situación que ella, Albert (James Gandolfini). El detalle de que éste último sea el ex de la anterior, no impide que Eva desarrolle ambas relaciones. Una segunda oportunidad, como films anteriores de Holofcener, presenta personajes femeninos a las que se les da lugar a equivocarse, a no ser perfectas ni accesorios. La Eva de Julia Louis Dreyfus, pese a ser una mujer de mediana edad, todavía está aprendiendo a relacionarse con su círculo cercano y con los que recién conoce. Si bien la actriz no sale mucho de su repertorio de mujeres despistadas y predispuestas al bochorno público (mucho mejor explotados cómicamente en sus encarnaciones televisivas) elabora un acercamiento honesto a su personaje. Una comedia dramática amena, menos cáustica que films previos de la realizadora, Una segunda oportunidad se mueve en un universo donde ninguno de los personajes tiene malas intenciones, no hay buenos ni malos; en todo caso, hay intereses encontrados y malos entendidos.
















