Spring, de Justin Benson y Aaron Moorhead (Sección: Hora Cero) por Ignacio Moretti. Puntaje: 6.
Spring, la película, no la estación, cuenta la primavera de un amor, el florecer de la relación entre Evan, un joven de California que viaja a Italia luego de la muerte de su madre, y Louise, una chica misteriosa que conoce en su viaje. El paralelismo con la saga Antes del… (Amanecer, Atardecer, Anochecer) es evidente, pero lo que aquella película explotaba en diálogos, esta lo hace en climas. La película pasa por muchos estados/géneros, lo que inicialmente es un drama, pasa sin avisar a una comedia, y repentinamente al horror y lo fantástico. Ese vaivén siempre es controlado por Justin Benson y Aaron Moorhead, sus directores, que posicionan la cámara y ponen el foco en lugares precisos, siguiendo la mirada del protagonista, controlando la mirada del espectador. En casi dos horas hacemos un recorrido guiado por todos los sentimientos que rodean a una relación, desde el amor hasta el espanto, desde el drama hasta la sonrisa. Pero que el incipiente invierno no nos opaque la primavera.
Confetti of the Mind, de Nacho Vigalondo (Sección: Hora Cero) por Laura Dal Poggetto. Puntaje: 9.
Antes de Rust Cole y su “el tiempo es un círculo plano” estuvo la recomendadísima Los Cronocrímenes, largometraje debut de Nacho Vigalondo. Pero mucho antes de ésta, estuvieron los cortos de este director, que sirven como introducción al universo temático y formal del español: stalkers con chalecos rellenos de dinamita que coordinan un número musical (con la canción más pegadiza que vayan a escuchar en esta edición del festival), apariciones de OVNIs supeditadas a la vida doméstica de los camarógrafos amateurs que las registran y lecciones de cine que incluyen vacas.
El popurrí (o confetti) seleccionado de la prolífica producción de cortos de Vigalondo es una excelente muestra de su dinámica creativa, con abundantes marcas clásicas del fantástico (sobre todo, su habilidad para irrumpir en la cotidianeidad) y de la ciencia ficción, los géneros en los que el guionista/director suele incurrir para desarrollar sus planteos, muchísimos más originales que el promedio de la filmografía contemporánea, y realizados con un fracción de su presupuesto.
Las estrellas del compilado son 7:35 de la Mañana (por el cual fue nominado al Oscar), Cambiar al Mundo (con el genio del timing cómico Carlos Areces), Choque (según él mismo, una remake de Perros de Paja con autitos chocadores) y tres cortometrajes realizados por encargo de una marca, de veinte segundos de duración cada uno, que concentran la propuesta de Vigalondo: excelentes ideas y muy buena ejecución.
El 5 de Talleres, de Adrián Biniez (Sección: Competencia Argentina) por Nicolás Viademonte. Puntaje: 7.
Adrián Biniez, director argentino radicado en Uruguay, nos va a contar el proceso por el que pasa el Patón (Esteban Lamothe), mediocampista central de Talleres de Remedios de Escalada, al decidir retirarse del fútbol al final de actual temporada. Por medio de una propuesta pequeña, tremendamente sólida y sencilla, Biniez, nos logra transmitir en su segundo largometraje luego de Gigante los problemas por los que atraviesa un deportista que no tiene la vida salvada al dejar su profesión y las dudas sobre su futuro fuera de las canchas. En el camino Biniez consigue narrar el mundo del ascenso argentino (esa categoría alejada de las portadas de los matutinos deportivos donde todo se hace a pulmón por el club de sus amores) con un humor y un conocimiento de causa realmente destacable.
















