Héroes Anónimos
En estos tiempos de agotamiento zombi, con tanta masificación y popularidad, parecía que no había nada más para decir de esté subgénero del terror. Pero el cine zombi, justamente, no está cómodo con la idea de morir. Nadie pensó que en un mismo año, y desde lejano oriente (más afines al fantasma, las maldiciones y el thriller psicológico), los muertos vivientes renovarían las ganas de correr a los vivos. Los coreanos del sur clavaron una genial dupla con Invasión Zombie y su precuela/derivación animada Seoul Station. La primera, como todo producto comercial que viene de Corea del Sur, cumple con creces: vertiginosa, agotadora, brutal, y con lectura política/social.
Pero nadie contaba que desde su país vecino también iba a surgir otra película de muertos vivos que valiera la pena: I am a Hero. Basada en el manga homónimo, I Am a Hero cuenta la historia de Hideo, un artista (sin éxito) de la industria del manga cuyo único mérito frente al apocalipsis zombi es tener un rifle de caza. La descripción de ”héroe“ qué se expresa en el título y qué nuestro protagonista desea esgrimir, está muy lejos de ser realista. ¿Pero frente al fin del mundo de donde salen los héroes? Y en una sociedad donde nadie porta armas, ni siquiera la policía, ese rifle es una ventaja considerable. Pero Hideo no es sólo un artista frustrado a quién su novia echa del departamento ni bien comienza la película, también es una persona alienada. Con un comportamiento represivo (tan japonés), y con una imaginación que desborda la realidad, es un hombre que no puede salir de su rol en una sociedad donde las reglas se deben cumplir a rajatabla. Porque como toda buena película de muertos vivos no solo hay sangre y tensión (y hay, y de la buena), también existe otra lectura. Una donde se puede ver a la sociedad japonesa en su rigor mortis. Transeúntes inmóviles con rostro de que “en un país tan organizado como Japón no puede pasar”, zombis que siguen cumpliendo sus trabajos porque su obligación y responsabilidad es más importante que la muerte misma, Hideo que no dispara su arma porque no tiene permiso para su uso en la ciudad y se preocupa porque no le alcanza el dinero para pagar la mercadería de un local abandonado. Una sociedad disciplinada y sofocante, sin margen para incumplir lo establecido, ni siquiera frente al apocalipsis zombi.
I Am a Hero tiene vísceras, violencia y acción, pero también es la peregrinación del hombre común frente al fin del mundo.
También el tratamiento de los muertos vivos es interesante. La mayoría continúa repitiendo sus acciones diarias, pero mientras esas reiteraciones y reflejos ya se habían visto en otras películas (esa idea de que el ex vivo tiene recuerdos de su vida pasada), aquí se juega además con la idea japonesa de mejorar por el esfuerzo y práctica, inclusive después de muerto. Ahí está el zombi gimnasta para corroborarlo.
I Am a Hero tiene vísceras, violencia y acción, pero también es la peregrinación del hombre común frente al fin del mundo. Hideo es el deber ser japonés. Y no es el arma en las manos lo que le dará la ansiada libertad (se cruzará con gente que hará abuso y esclavizará gente gracias a ellas), sino el accionar frente al terror sin sentir el pánico de quebrar el contrato social establecido.
Título Original: I Am a Hero // Dirección: Shinsuke Sato // Reparto: Masami Nagasawa, Kasumi Arimura, Miho Suzuki // Guión: Kengo Hanazawa // Origen: Japón // Duración: 126 minutos // Género: Terror, Acción // Fecha de Estreno en JA: 23 April 2016













